Friday, August 12, 2011

¡Quítame la tecnología y devuelve mi sociedad!

Recuerdo cuando la vida solía ser sencilla, cuando de lo único que me podía preocupar era si bañé o alimenté a mi Tamagotchi. De hecho, era el único aparato tecnológico que existía y podía robarse algo de mi tiempo, ya que prefería irme al vecindario a jugar tira y tapate, pañuelito, guillotina en vez de meterme frente a un TV y jugar con el SuperNintendo que había en mi casa. 
¡No te imaginas cuántas veces me caí corriendo patines y bicicleta o simplemente corriendo! Todavía tengo las cicatrices en mis rodillas. Y ¿quién no tiene la clásica cicatriz en la barbilla? Recuerdo a todos mis amiguitos reunidos en el cuarto de los papás de mi vecina, mientras que le "curaban" los golpes con mercurio, al niño/a que ese día (o en ese momento) le tocó rasparse la pierna o los codos. ¡Éramos unos niños felices! Golpeados, pero felices. Gozábamos jugando en la calle, día y noche, desde que nos levantábamos hasta que nuestros papás nos mandaban a entrar porque "ya está bueno de estar afuera, hay que calentar la casa". Habían veces que me sentaban a comer y hasta que no me lo comiera todo, no podía salir a jugar con mis amiguitos. 
¡Qué tiempos aquellos!
Cuando la inocencia estaba a flor de piel, cuando para comunicarnos fuera de casa teníamos que echarle 10¢ al teléfono público, cuando veíamos Full House y queríamos un teléfono personal en nuestro cuarto como la hermana mayor del programa, cuando entrar a una película PG13 si teníamos 12 años era lo más hardcoroso que habíamos hecho (mis papás no me dejaron ver 'WaterWorld' a los 12), cuando llamadas después de las 9pm era inapropiado, cuando podías salir sin miedo a que un loco mate a otro frente a ti en la calle o en el shopping, cuando la vida era tranquila y los niños eran ingenuos (de una buena manera), cuando en el fin de semana lo único que se oía en el vecindario era la algarabía de los niños jugando en la calle. Cuando la niñez era inocente, dulce y sobre todo, sociable. 
Así quisiera que se criaran mis hijos. Una niñez despreocupada. Que no nazcan con una laptop en la mano, que no crezcan con un juego de video en donde la misión es quien roba más carros o quién mata más personas. Que aprendan a jugar con canicas, a jugar cartas, a jugar mudito, a brincar cuica, etc... Así quisiera volver a vivir. Una vida, un país, una sociedad tranquila, en paz, a diferencia de hoy. Que crezcan siendo niños, que aprendan los valores. Que sepan que no está bien ver en el noticiero seis asesinatos diarios. Quiero regresar a un Puerto Rico en el cual hasta los narcotraficantes le tenían respeto a la vida. Irónico, pero cierto. Fuerte, pero cierto.
Quisiera regresar a quince años hacia atrás, en valores, en respeto, en inocencia y en tranquilidad. Y felizmente quisiera canjearlo por la tecnología...
Y tú, ¿lo intercambiarías?


K. Makarroni ;) 
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