Saturday, January 25, 2014

Dueños de lo ajeno

En mis 27 años de vida, jamás (gracias a Dios) me había topado con una situación que atentara contra mi privacidad personal. Nunca había sido víctima de personas malvadas, de cascos locos, hasta octubre del pasado año... 
Fue un miércoles igual que cualquier otro miércoles. Estaba trabajando y al salir decidí ir al cine con mi novio a despejar un poco la mente. Como suelo hacer, me comuniqué con mi mamá a informarle que iba a ir a Plaza las Américas y que más a la noche llegaba a casa. Llegué al cine y entramos a ver Captain Phillips; que trata de unos piratas que se apropian del barco del personaje de Tom Hanks. En fin, estaba buena la película.... En medio de ella, recibo una llamada a mi celular de parte de la caseta de seguridad de la urbanización donde vivo. Me estuvo raro, pero la ignoré ya que suele suceder que no consiguen nadie en casa, y me llaman a mí. Como obviamente no estaba recibiendo visitas (porque ni siquiera estaba allí) pues que llamaran a papi o mami, que si había visita era para ellos. No pasó más de 10 minutos que me llama mi padre "¿¿dónde tú estás??", le contesto pensando que el sabía dónde estaba "en el cine". A lo que el me responde, "¿y tu computadora?", le digo "en mi cuarto, en el bultito de la laptop." Hubo un silencio y me dice "krizia, se metieron a la casa".  Ufffff, qué no pasó por mi mente en esos dos segundos. "¿Tu laptop estaba en el bulto? ¿No está contigo tu laptop?" Y le contesto que no, que estaba detrás de mi cama, adentro del bulto, con los papeles de la tesis, el hard drive, el cargador, las libretas. "Pues se llevaron tu computadora... Está el bulto tirado afuera de tu cuarto con los papeles y las libretas pero no está la laptop ni el cargador." Empecé a llorar. Parece superficial, pero fue un golpe bajo y lloré. Tenía una mezcla de sentimientos. Se metieron a MI cuarto, a MI hogar, entraron hasta MI cama, cogieron MI bulto, MI computadora que con tanto esfuerzo, ahorros y financiamiento compré y así de fácil se la llevaron. Tanto que la protegía cuando me la llevaba, que hasta para comer la bajaba del carro. Y se la llevaron de mi propia casa, de mi propio cuarto. Como si fuera de ellos, como si fuera su casa, como si les pertenecieran nuestras pertenencias. Y todo lo que tenía adentro, mis documentos, fotos, trabajos, ¡¡¡MI tesis de maestría!!! Como si nada, se fueron junto con ella. En ese punto, no sabía qué más se habían llevado porque papi me enganchó para darle seguimiento a la policía.
Estaba a mitad de película. La película estaba buena pero ya no me interesaba verla. Sentía que los piratas que veía en la pantalla eran los tipos que se metieron en mi casa. Lo único que pensaba era en ir a casa y estar con mi familia. Mi novio, al lado mío, al ver mis lágrimas pensaba que habían aplastado a mi gatita. Le dije lo que pasó y cogimos para casa. Gracias a Dios mi gatita estaba sana y salva. Y de seguro vio a los títeres esos...
Al llegar, estaba toda la casa prendida. Algunos vecinos al frente hablando. Entré para ver el estado en que habían dejado la casa. La casa estaba virada 'patas arriba' , el cuarto de mis papás era el más impresionante. Se llevaron todo lo que creían tenía más valor. Dejaron varias cosas mías, que pensé no estarían. Se llevaron las carnes del freezer. Y ahí es donde más duele, porque te das cuenta que estas personas salen a la calle a robar por necesidad, por darles a su familia un plato de comida a la mesa, que este es su trabajo. Que se levantan en la mañana a buscar a quién darle 'el palo'. Robarles a los que tienen más que ellos. Y ese día, fuimos los escogidos.
Lo material duele. Claro que duele, y más cuando te fajaste por obtenerlo. Cuando sudaste el trabajo para ganarte el dinero y comprar eso que tanto anhelabas. Pero hay que darle gracias a Dios que estamos vivos, que no estábamos dentro de la casa cuando esas personas decidieron entrar. Que cuando llegamos, ya no estaban. Que no los tuvimos que enfrentar. Y confiar en que la justicia divina siempre se hace cargo. Lo material siempre se puede volver a conseguir. (Aunque no me interesa comprarme una Mac ni ninguna computadora por el momento). La vida es una, y estamos a salvo. 
El golpe fue fuerte. No es tan siquiera lo material como tal lo más que duele; es sentir la violación de tu privacidad. Es saber que personas malvadas y desconocidas estuvieron adentro de tu casa, en tu cuarto. Vieron tus fotos, saben quién tú eres. Estuvieron en tu templo. Que no sabes quiénes son, que sabrá Dios si les has pasado por el lado, si has tenido contacto de alguna manera con ellos. Es horrible tan siquiera pensarlo. No quería estar en mi casa sola. Así fuese de día o de noche. Me daba un miedo que ni de niña había sentido. Es miedo junto con rabia. Cualquier sonido, cualquier movimiento raro me ponía los pelos de punta y agitaba mi corazón. Poco a poco lo he ido superando, al igual que todos aquí. No les tengo rencor pero si antes no confiaba en mucha gente desconocida, ahora menos. Ahora toda persona desconocida que vea, por más elegante o tirado que se vea, desconfío. Tengo la malicia en "high". Y solo rezo a Dios que nos siga protegiendo, y le doy gracias a diario de que nuestras vidas nunca corrieron riesgo porque no estuvimos presente. 
Hoy en día, estoy más cautelosa que nunca. Las cosas no están fáciles en mi país, ni en el mundo y ni siquiera en tu propia casa puedes estar seguro. Hay quienes se dedican a esto y debemos velar por nuestras familias y seres queridos, y por nosotros mismos. 
En fin, aún no he terminado de ver Captain Phillips. La dejé a mitad en el cine, y aún no he tenido la oportunidad (ni valentía) de terminarla.